Escuché un susurro en mi oído: «Comunicación Social». Me desperté de golpe con un sabor a confusión y esperanza, porque por más de 3 meses había orado, meditado e investigado todo tipo de posibles opciones para mi siguiente paso en la vida. ¿Era esta la respuesta de Dios, los ángeles, el universo? ¿Era esta la confirmación que estaba buscando?
Por tres años estudié para ser abogada. Había sido mi sueño desde que tenía unos ocho años. Me encantaba la clase de sociales y de historia, me sentía identificada con la historia colombiana y en mis ojos de niña justiciera, el derecho era el camino para ser presidenta, pero ¿por qué en tercer año de Derecho me sentía sin vida y atrapada en un mundo en el que me sentía como mosca en leche?
En ese momento solo me sentía como una extraña y como la persona que nunca encajaría en el mundo de la ley. Así que, me fui a la casa de mi prima en un pequeño pueblo hispano de los Estados Unidos en 2016. No tenía idea de qué iba a pasar conmigo, pero lo que sí sabía es que para cuando regresara a Colombia tenía que tener una respuesta para al menos una de las muchas preguntas que teníamos (mi familia y yo). Me inscribí en un instituto de inglés cerca de la casa de mi prima, esperando tener algo que hacer, así fuera por unas horas al día.
¿Aprendí inglés? ¡Definitivamente sí! ¿Me divertí? ¡Absolutely!
En el instituto tuve la fortuna de conocer a varios migrantes que apenas llegaban al país y buscaban su camino hacia la estabilidad legal y económica. Fue mi primera vez conociendo personas de El Salvador, Honduras, México y Venezuela. Sus historias eran lo más fascinante para mí y así empecé a darme cuenta de que mi verdadera fascinación son las historias, son las sensaciones que me produce escuchar una buena historia e identificar los rezagos de esa historia en la vida de las personas en el momento en que cruzo camino con ellos.
Definitivamente escuché la voz de esa «revelación divina» y aunque encontrarme a mí misma tomó muchos años más después de eso, estoy segura que tomé la decisión correcta. Gracias por leer.